Controlando la flotabilidad

El control de la adecuada flotabilidad suele ser un tema preocupante en los buzos recién iniciados que no logran ponerse de acuerdo con la cantidad de plomo a usar. Algunos instructores contribuyen a esta confusión haciendo que, los buzos que hacen sus primeras inmersiones bajen ligeramente sobrelastrados. Esto, lógicamente, hace más fácil su trabajo y le ahorra tiempo, evita que el novato se flote cuando exista poca profundidad y le permite tener un mejor control sobre el. Pero sería muy importante que los instructores aprendamos que debemos perder cinco minutos en las primeras inmersiones enseñando a los futuros buzos a obtener la tan preciada flotabilidad positiva ya que esto será muy importante en futuras inmersiones y evitará accidentes a futuro. 

Es considerable la cantidad de accidentes de buceo que están ligados o fueron agravados por el exceso de plomo en el buzo accidentado. Es por eso que este tema es fundamental y deberá ser aprendido desde un principio para evitar caer en situaciones embarazosas a futuro. 

Variables de peso 

Hay cuatro factores fundamentales que inciden directamente sobre nuestra flotabilidad el primero de estos factores es que no todos los seres humanos tenemos la misma flotabilidad. Si recordamos el principio de Arquímedes recordaremos que los cuerpos menos densos tienden a flotar mientras que los más densos tienden a hundirse. Por ejemplo, el tejido graso es menos denso que el agua y, por lo tanto, tiende a flotar. El tejido muscular es más denso y tiende a hundirse. Los seres humanos tenemos cantidades y distribuciones diferentes de estos tejidos. Así un ser humano de raza blanca puede permanecer flotando inmóvil si tiene sus pulmones llenos de aire, mientras que uno de raza negra no puede flotar en las mismas condiciones por poseer mayor cantidad de tejido muscular y por lógica presentar una flotabilidad negativa. Eso explica porqué no hay campeones de natación de raza negra. Una mujer tenderá a flotar más que un hombre por tener mayor cantidad de tejido graso (mejor distribuido por cierto). Un hombre gordo flotará más que uno extremadamente flaco, etc. 

La segunda variable corresponde al traje de neoprene. El neoprene es, en definitiva, un tipo de goma que posee en su interior celdillas de aire. Estas celdillas son las que le dan al traje una gran flotabilidad positiva. Al sumergirnos y, por efecto de la ley de Boyle y Mariotte las celdillas se aplastarán alcanzando la mitad del volumen a los diez metros de profundidad. El traje que, en superficie, tenía una flotabilidad determinada tendrá la mitad de esta flotabilidad a diez metros de profundidad y ésta se irá reduciendo cuando bajemos más profundo. Por eso un traje de mayor espesor tendrá más celdillas y flotará más. Es notable como buzos residentes en países de aguas frías se acostumbrar a usar mucho plomo y al trasladarse a zonas de aguas calientes y reducir la cantidad o el espesor del neoprene no reducen proporcionalmente el lastre. Un traje nuevo tiene una mayor flotabilidad que un traje con mucho uso. 

El tanque es la tercer variable. Al estar cargado de aire y considerando que el aire pesa, a medida que lo vamos gastando va perdiendo peso y el buzo con él. Un tanque que se está vaciando pesa aproximadamente 400 gramos menos que cuando estaba lleno. 

La cuarta y última variable corresponde al tipo de agua en la que hacemos la inmersión. El agua salada es más densa que el agua dulce y por lo tanto en ella usaremos mayor cantidad de plomo. El agua dulce de un río de montaña es menos densa que el agua del mismo río después de haber pasado por la llanura donde gana sedimentos y aumenta su densidad. Deberemos corregir el lastre de acuerdo al tipo de agua en la que hagamos inmersión.

Los problemas del sobrelastre 

Al finalizar el buceo y volver a la superficie un buzo que tenga flotabilidad neutra adecuada podrá inflar completamente su chaleco compensador y notará que, manteniéndose vertical, la superficie del agua le llega a la mitad del pecho. Eso le permitirá nadar hacia el barco cómodamente, preferentemente de espaldas, incluso si el mar se encontrara en mal estado. En tanto que un buzo sobrelastrado, al inflar su chaleco en superficie notará que, manteniéndose vertical, el agua le llega a la barbilla. Ante la presencia de pequeñas olas tendrá que usar el regulador ya que el agua le estará golpeando la cara. Muchos de los accidentes de buceo están relacionados o al menos agravados por el pánico provocado por el sobrelastre del buzo. 

Por otro lado si observamos a un buzo sobrelastrado navegando por el fondo notaremos que, para lograr la flotabilidad neutra tuvo que inyectar una cantidad considerable de aire en el chaleco compensador. 

Este aire, situado a la altura del tórax tiende a elevar los hombros. En tanto el cinturón de plomo, que se carga en la cintura tiende a bajar esta. El resultado de estas dos fuerzas opuestas es que se logra una curvatura de la espalda que, al final del día, hace que el buzo se sienta cansado y dolorido. Muchos buzos recién iniciados o con poca experiencia tardan un tiempo considerable en compensar el oído. Si estuvieran sobrelastrados estarían iniciando el descenso con solo vaciar de aire el chaleco esta caída se vería acelerada después de los tres metros de profundidad ya que las celdillas de aire del traje se comprimirían un 30%. Al momento de sentir dolor en el oído debería inflar un poco el chaleco compensador, pero por su corta experiencia le lleva unos segundos localizar la manguera, deprimir el botón del power y detener la caída. 

Normalmente cuando lo logran ya están a seis o siete metros de profundidad sin haber logrado compensar la membrana timpánica que, en muchos casos, se verá lesionada. 

Por último un buzo sobrelastrado se encontrará pegado al fondo y expuesto a lastimaduras causadas por erizos, corales y otros elementos. Para evitar esto deberá colocar una cantidad importante de aire dentro del chaleco compensador. Pero al seguir el relieve del fondo y disminuir por algún motivo la profundidad, este aire de exceso en el chaleco se expandirá provocando una rápida e indeseada subida a la superficie. 

Cómo obtener la flotabilidad ideal 

Teniendo en cuenta todos los parámetros anteriores llegaremos a la conclusión de que es imprescindible hacer una pequeña prueba de flotabilidad previa a cada inmersión, esta prueba es sencilla y rápida y garantiza el buen equilibrio hidrostático durante todo el buceo. Resultando en una inmersión más cómoda y más segura para el buceador. 

En primera instancia, al equiparse haga un cálculo estimativo de lastre a usar, si está usando neoprene completo un buen cálculo es un 10% de su peso en plomo. Agreguele uno o dos kilos si el neoprene es nuevo o muy grueso. Infle completamente el chaleco compensador y salte al agua. Una vez flotando tome aire profundamente con el regulador, reténgalo y desinfle el chaleco. Si la superficie del agua queda a la altura del visor usted está perfectamente equilibrado. Si se hunde deberá ir sacando plomos hasta que el agua quede a la altura del visor. Si la superficie del agua queda más abajo del visor usted tendrá que agregar plomo para hundirse un poco más. Es importante realizar esta prueba al lado del barco o en un lugar tranquilo cerca de la costa ya que resulta tedioso, una vez alejado tener que volver nadando a dejar o conseguir plomo. De esta forma usted ya está listo para salir a bucear, si en los siguientes días permanece en la misma zona y no varía la cantidad de neoprene no deberá probar nuevamente, simplemente use la misma cantidad de plomo en todas sus inmersiones. 

Un vez hecha la prueba de flotabilidad y estando equilibrado y listo para descender todo lo que tiene que hacer es desinflar el chaleco y soplar el aire de los pulmones lentamente hasta vaciarlos por completo. Al perder el aire pulmonar comenzará a caer lentamente hacia el fondo. A tres metros de profundidad (a los que llegará en unos 15 segundos) podrá respirar normalmente ya que el traje se comprimió y, aunque llenara su pulmón totalmente no regresaría a la superficie. Pero si tuviera algún problema en el descenso, como dificultades para compensar el tímpano, simplemente tome una gran cantidad de aire del regulador y reténgalo eso hará que el descenso se detenga. A algunos buzos le cuesta exhalar totalmente el aire del pulmón para lograr sumergirse, sin embargo es una maniobra que se aprende rápidamente cuando se practica un poco. 

Una vez llegado al fondo y con el traje comprimido usted experimentará una ligera flotabilidad negativa que podrá compensar insuflando un poco de aire en el chaleco compensador, pero este será tan poco que no traerá aparejados dolores de espalda ni riesgo de flotaciones indeseadas. Cuando el tanque comience a vaciarse y pierda peso, simplemente tendrá que soltar la pequeña cantidad de aire del chaleco para estar, nuevamente, compensado. 

Dos depósitos de aire 

Al momento de plantearse su equilibrio hidrostático en el fondo usted tiene que tener en cuenta que, en realidad, tiene dos depósitos de aire. Uno de reacción rápida y otro de reacción lenta. Si analizamos el principio de acción y reacción notaremos que la reacción es más lenta cuantos más pasos se necesiten para lograrla. Por ejemplo: Usted viene buceando en un fondo desparejo, con grandes piedras, de pronto, sin darse cuenta perdió profundidad el aire del chaleco se expandió y lo lleva hacia la superficie. 

La primera reacción será sacar el aire del chaleco compensador. Para eso deberá primero ponerse en posición vertical, segundo encontrar la manguera del chaleco, tercero levantarla sobre su cabeza, cuarto deprimir el botón del desinflado. 

Indudablemente cuando uno termina de hacer todo esto ya recorrió los tres metros que lo separaban de la superficie y se encuentra flotando. ¿a quién no le pasó alguna vez? Si usted tiene en cuenta que sus pulmones son un depósito de aire mucho mayor que el chaleco compensador y su reacción es mucho más rápida se dará cuenta que solo tiene que soplar rápidamente el aire para permanecer en el fondo, esto le dará el tiempo suficiente para desinflar el chaleco y volver a respirar normalmente. Lógicamente esta maniobra no podrá ser realizada si usted está sobrelastrado ya que el aire que se expandirá en el chaleco será mucho más y, por lógica consecuencia, el ascenso tan rápido que no le dará tiempo a nada. 

El dominio de la flotabilidad es completo cuando el buzo aprende el dominio total del aire en sus pulmones, se sentirá mucho más cómodo, más seguro y es, sin duda, mucho más divertido.

Tito Rodriguez